| Piedra del Įguila, para pescadores y amantes del paisaje |
Cierto es que el sur cuenta con infinitas posibilidades para el turismo y el descanso. En la provincia de Neuquén y a 230 kilómetros de su capital, se levanta un horizonte diferente, con el marco de la Cordillera de los Andes y del Río Limay: Piedra del Águila. Dicho nombre hace referencia al centenario paisaje de las aves de gran tamaño sobrevolando la zona y anidando en los riscos de las formaciones rocosas que dominaban y dominan su geografía.
Este pueblo, que cuenta con poco más de 3000 habitantes, se erige como un lugar bien acondicionado para pasar una tranquila jornada de vacaciones, ideal para los amantes de la pesca deportiva. Es que la zona que rodea el Limay se conoce como la cuna de este deporte ya que, con mosca o spinning liviano, se pueden obtener los mejores ejemplares de truchas marrones, de hasta cinco kilos, y arco iris, de hasta tres. Por otro lado, es posible conseguir especies autóctonas, como la perca y el pejerrey patagónico, y practicar la pesca embarcada en el espejo de agua formado por el Embalse de la Represa, siempre que se respeten los códigos de esta actividad: pescar y devolver las especies a su hábitat.
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Piedra del Águila es una formación rocosa que suele considerarse epicentro y puerta de rutas; sin embargo, tiene sus propios encantos: lo vegetal y lo telúrico se funden en el mismo paisaje de este pueblo centenario. La paz y el vuelo de las majestuosas aves que pintan el cielo marcan su sello de identidad.
En esta zona predomina la vegetación achaparrada de arbustos espinosos, los que gradualmente van mutando hacia el oeste en flora andina. La riqueza mineral que aflora entre piedras y juncos también aporta belleza a esta localidad que está bordeada de norte a sur por un cordón montañoso de colores rojizos que presenta las figuras modeladas por el viento, como una verdadera obra de arte.
Uno de los atractivos más importantes de esta zona (si no de la provincia de Neuquén) es la presencia de la Central Piedra del Águila, que se ubica sobre el Río Limay a 25 kilómetros de la ciudad, en el paraje Villa Rincón Chico. Ésta fue inaugurada en 1993 y se identifica por su dique de hormigón, de 170 metros de altura. Además contiene un embalse de 292 kilómetros cuadrados en el profundo valle del Limay y parte del Collón Curá. Debido a la fuerza de sus cuatro turbinas de eje vertical, es capaz de lanzar 14.000 metros de agua por segundo.
En los alrededores de Piedra del Águila quedan vestigios de la historia: fortines próximos, manadas de guanacos que salen al encuentro del turista y avestruces capaces de mostrar su increíble velocidad para escapar de lo desconocido.
Con una infraestructura creciente y demostrando que el sur es mucho más que nieve y grandes centros turísticos, Piedra del Águila es un punto diferente del mapa argentino que sorprende a todo aquel que se anima a conocerlo.
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